
Las fibras de vidrio resistentes a los álcalis (AR, Alkali Resistant) se han consolidado como un refuerzo eficiente en materiales cementicos, especialmente en morteros y hormigones de altas prestaciones. Su comportamiento durante las primeras horas de fraguado es clave para entender su aportación a la durabilidad, control de fisuración y estabilidad dimensional del material.
Durante las primeras horas tras la mezcla, la pasta cementica se encuentra en una fase altamente reactiva, caracterizada por procesos de hidratación intensos. En este contexto, las fibras de vidrio AR comienzan a distribuirse de forma aleatoria dentro de la matriz.
Gracias a su composición rica en óxido de circonio (ZrO₂), estas fibras presentan una elevada resistencia al medio alcalino del cemento, evitando la degradación temprana que afectaría a fibras de vidrio convencionales. Esta estabilidad química permite que mantengan su integridad estructural durante toda la vida útil del hormigón.
Uno de los efectos más relevantes de las fibras AR en esta etapa inicial es la reducción de la fisuración por retracción plástica. A medida que el agua comienza a evaporarse y el sistema pierde trabajabilidad, se generan tensiones internas que pueden provocar microfisuras superficiales.
Las fibras actúan como microrefuerzo distribuido, limitando el desarrollo y propagación de estas fisuras al:
En las primeras horas, las fibras aún no están completamente “ancladas” en una matriz rígida, lo que permite cierta reorientación durante el proceso de colocación y compactación. Esta fase es crítica, ya que una correcta dispersión garantiza un comportamiento homogéneo del material endurecido.
Sin embargo, una dosificación adecuada es esencial, ya que un exceso de fibras puede afectar la trabajabilidad de la mezcla, incrementando la demanda de agua o aditivos plastificantes.
A medida que avanza la hidratación y se inicia el fraguado, las fibras comienzan a colaborar mecánicamente con la matriz. Aunque la resistencia a tracción del conjunto aún es limitada en estas primeras horas, se establece un “puenteo” inicial entre partículas que será fundamental para el comportamiento a edades más avanzadas.
Este efecto de puenteo es especialmente importante en zonas sometidas a tensiones tempranas, como superficies expuestas, elementos delgados o piezas prefabricadas.
Las fibras de vidrio AR desempeñan un papel fundamental desde el mismo momento de la mezcla, actuando como refuerzo activo durante las primeras horas de fraguado. Su resistencia al ambiente alcalino, su capacidad para controlar la fisuración plástica y su contribución a la cohesión inicial del material las convierten en un componente clave en la optimización de morteros y hormigones modernos.
Su correcta dosificación y dispersión permiten maximizar sus beneficios, asegurando un comportamiento más estable desde las fases más tempranas del proceso de endurecimiento.


